El archipiélago canario destaca por presentar una de las tasas de afecciones alérgicas más altas de España, impulsada principalmente por sus condiciones climáticas singulares. Factores como la humedad relativa constante, la presencia recurrente de calima y la proliferación de ácaros del polvo durante todo el año actúan como catalizadores de patologías respiratorias. Este escenario posiciona a las islas como un punto crítico para el estudio y tratamiento de la rinitis y el asma alérgica en el ámbito nacional.
